El autoplagio ocurre cuando reutiliza su propio trabajo previamente enviado o publicado, o partes sustanciales del mismo, sin divulgarlo ni citarlo adecuadamente. Si bien puede parecer contradictorio "plagiarse a sí mismo", se trata de un engaño: se presenta un trabajo antiguo como contenido nuevo y original. En el ámbito académico, se espera que cada trabajo represente un esfuerzo intelectual innovador.
Las formas más comunes incluyen enviar el mismo trabajo a dos cursos diferentes, reciclar secciones de un ensayo anterior en uno nuevo y republicar investigaciones publicadas previamente sin citar la versión anterior. El autoplagio también se extiende al ámbito profesional: publicar el mismo artículo en varias revistas (publicación duplicada) o reutilizar partes sustanciales de propuestas de subvención sin divulgar la información.
Las instituciones académicas se toman muy en serio el autoplagio porque viola la expectativa de que el trabajo entregado represente un esfuerzo original para la tarea específica. Cuando un estudiante entrega el mismo trabajo en dos cursos, recibe crédito doble por un solo trabajo. Esto socava el propósito educativo de las tareas y otorga al estudiante que se autoplagia una ventaja injusta sobre sus compañeros que completan cada tarea de forma independiente.
En la investigación y la publicación, el autoplagio distorsiona el historial académico. La publicación duplicada aumenta la aparente productividad del autor, desperdicia recursos editoriales y de revisión por pares, y engaña a los lectores, quienes podrían citar lo que consideran estudios independientes. Las revistas pueden retractarse de artículos que contienen un nivel significativo de autoplagio, lo que perjudica la reputación y la carrera del investigador.
La mayoría de las universidades prohíben explícitamente el autoplagio en sus políticas de integridad académica. Presentar trabajos completados para un curso para cumplir con los requisitos de otro, sin la aprobación previa por escrito de ambos profesores, suele considerarse una infracción. Las sanciones varían, pero pueden incluir la reprobación de la tarea, la reprobación del curso o procedimientos disciplinarios formales.
Algunas instituciones permiten a los estudiantes ampliar su trabajo previo con la autorización del profesor, siempre que el nuevo trabajo añada contenido original sustancial y cite correctamente la versión anterior. Si desea ampliar un tema que ya ha explorado, consulte siempre primero con su profesor. La transparencia sobre el trabajo previo es clave: el problema no es reutilizar ideas, sino ocultarlas.
Las revistas académicas exigen que los manuscritos enviados contengan trabajos originales e inéditos. Enviar el mismo manuscrito a varias revistas simultáneamente (envío simultáneo) o publicar artículos sustancialmente similares en diferentes revistas (publicación duplicada) infringe estas políticas. Muchas revistas utilizan herramientas de detección de plagio durante la revisión por pares para comparar los envíos con la literatura existente, incluyendo el trabajo publicado por el propio autor.
Las prácticas aceptables incluyen publicar una breve ponencia en una conferencia y posteriormente convertirla en un artículo completo en una revista (con la debida divulgación), utilizar datos de un estudio previo en un nuevo análisis y redactar una revisión que resuma el trabajo previo propio y de otros autores. El hilo conductor es la transparencia: siempre revele la relación con su trabajo previo y permita que los editores tomen decisiones informadas.
La estrategia de prevención más eficaz es tratar cada tarea o manuscrito como un proyecto nuevo. Empiece desde cero en lugar de copiar trabajos anteriores. Si necesita referenciar sus propias ideas, cite su trabajo anterior como lo haría con cualquier otra fuente. Use comillas para cualquier texto que reproduzca textualmente e indique claramente qué es nuevo y qué no lo es.
Antes de enviar, pregúntese: "¿He enviado alguna parte de este texto anteriormente? ¿Mi instructor o editor consideraría esta obra original?". Si no está seguro, informe a su instructor o editor de la situación de forma proactiva. Llevar un registro personal de todos los envíos le ayudará a rastrear qué ideas y pasajes se han utilizado previamente, lo que previene el autoplagio accidental.
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Para detectar el autoplagio, es necesario comparar su documento actual con su trabajo anterior. La comprobación de carpetas locales de Detector de Plagio es ideal para este propósito: diríjala hacia una carpeta que contenga sus trabajos anteriores y comparará su nuevo documento con todos ellos, resaltando cualquier pasaje superpuesto. La comprobación de pares de documentos le permite comparar directamente dos documentos específicos, uno al lado del otro.
Para uso institucional, el PDAS (Servidor Acumulador de Detector de Plagio) mantiene una base de datos de todos los documentos enviados previamente. Al comparar un nuevo envío con la base de datos del PDAS, se detecta cualquier coincidencia con envíos anteriores, incluyendo trabajos previos del mismo estudiante. Esto convierte al PDAS en una potente herramienta para que universidades y editoriales detecten sistemáticamente el autoplagio en grandes colecciones de documentos.